Soy animal.

Una primera aproximación posible sobre este cuerpo de trabajos que presenta Juan Castillo en el MMAMM es que está problematizando poéticamente la hibridez como concepto, desde diversos abordajes donde intencionalmente se desplaza del paradigma disciplinar de la producción de la obra y del pensamiento. De algún modo esa es la operación, visible, realizada sobre las imágenes, y los medios transitados y elegidos para su elaboración. En ese acercamiento que hace a lo híbrido abre o propone varios campos de construcción de sentidos alternativos sobre la propia hibridez, la ambigüedad, la fusión imprevisible (tal vez deseada) contaminada y contaminante, el devenir. A su vez permite desplazar o aplicar estas reflexiones (sensaciones-conceptos) a diversos planos: las mismas prácticas artísticas contemporáneas, la constitución móvil de identidades, los lugares del sujeto en lo comunitario, el entendimiento de la sexualidad como una elección, los relatos de los mitos fundacionales, la ficción y lo ficcional, la hibridez de América latina, todos los intersticios entre los diversos puntos de las supuestas totalidades propuestas por sistemas varios. En algunas obras acentúa la transitoriedad de estos abordajes y desplazamientos, la estética de lo efímero. Construye y de construye su aproximación conceptual y poética sobre lo híbrido y efímero tanto en sus imágenes como en sus objetos y acciones.

También podemos leerlo como un ensayo visual de y sobre la multiplicidad disciplinar en las artes, desarrollado minuciosa y obsesivamente a través de un cuerpo de obra que a su vez revisa los estatutos de la estructura del pensamiento disciplinar. Una estudiada indisciplina, contenida, celosamente cuidada.

Es interesante como las figuras híbridas de Juan, con una alta concentración de carga simbólica y en constante tensión de mutación, se instalan y se inscriben en la diferencia y en la ambigüedad.
Un acto aparentemente "imposible" de concebir dentro de una situación dada, pero que estaría sin embargo presente como posibilidad en la inconsistencia que caracterizaría a todo registro simbólico. (1)

Esta hibridez planteada y problematizada por Castillo lleva por otro lado a la construcción poética filosófica que Deleuze y Gatari desarrollan en Mil mesetas sobre el devenir.
Las multiplicidades de términos heterogéneos y de cofuncionamiento por contagio entran en ciertos agenciamientos y es ahí donde el hombre realiza sus devenires-animales.
En un devenir-animal, siempre se está ante una manada, una banda, una población, un poblamiento, una multiplicidad. Nosotros, los brujos, lo sabemos desde siempre (…)
Los caracteres animales pueden ser míticos o científicos. Pero nosotros no nos interesamos por los caracteres, nosotros nos interesamos por los modos de expansión, de propagación, de ocupación, de contagio, de poblamiento.
Yo soy legión. ¿Qué sería un lobo completamente solo?
Nosotros no devenimos animal sin una fascinación por la manada, por la multiplicidad. ¿Fascinación del afuera? ¿O bien la multiplicidad que nos fascina ya está en relación con una multiplicidad que nos habita por dentro?
Hay tantos sexos como términos en simbiosis, tantas diferencias como elementos intervienen en un proceso de contagio. Nosotros sabemos que entre un hombre y una mujer pasan muchos seres, que vienen de otros mundos, traídos por el viento…(2)

¿Castillo elabora un discurso híbrido sobre la hibridez? ¿Construye un discurso con un lenguaje dado, al cual hibrida?
Probablemente transita intuitivamente un discurso del devenir.
Devenir otro, sin objetivo ni finalidad prefijada, sólo experiencia. Desplazamiento experimental.

Andrés Labaké

Buenos Aires, Noviembre de 2012

(1)- Slavoj Žižek

(2)- Gilles Deleuze y Félix Guattari. MIL MESETAS, Capitalismo y esquizofrenia (fragmentos editados)